¿Quien fue Eduardo Sevilla Guzmán para la agroecologia?

(1945-2023)

Hoy recibí a través de un grupo de WhatsApp la noticia:

Este miércoles 20 de septiembre nos ha dejado el amigo y compañero Eduardo Sevilla Guzmán. Nació en Madrid, pero su forma de entender, explicar y acompañar las prácticas agroecológicas lo hicieron ser mundial, latinoamericano de vocación vital, planetario y humanamente necesario.

Recordaremos sus enseñanzas en múltiples textos y conferencias como catedrático y fundador del Instituto de Sociología y Estudios Campesinos de la Universidad de Córdoba. También como padre del Programa de Doctorado en Agroecología, Sociología y Desarrollo Rural Sostenible y de la Maestría en Agroecología que hoy impulsan diversas universidades andaluzas.

Pero su huella no es académica, no se queda ahí. Recogimos de él el compromiso con las luchas por la dignidad, por la tierra y el territorio. Por colectivos como Via Campesina o el SOC. Por movimientos a favor de una agroecología que huye de relatos y abraza la cooperación con los pies aterrizados en la justicia social. Gracias maestro, seguimos caminando juntas y juntos. ✊🏽🌱 ( mensaje que fue rodando por las cadenas de la web y no se conoce el autor)


Precisamente ayer me sometí mi TFM, del máster al que Eduardo Sevilla Guzmán fue director y fundador: Agroecología: un enfoque para la sustentabilidad rural. Maestría inspiradora que ha logrado despertar un sexto sentido en el área social más al lado del campesino y su percepción. Es el legado que ha dejado en sus profesores y al cual nosotros tenemos la fortuna de participar y continuar por el camino de una agricultura como él la concebía .

Hoy es un día para homenajear y recordar a tan preciado profesor y maestro mencionando frases, eventos, recuerdos, experiencias, vivencias graciosas y célebres del libro:

LA AGROECOLOGÍA Y EDUARDO SEVILLA GUZMÁN: DIVERSAS MIRADAS DESDE LATINOAMÉRICA

«Eduardo Sevilla Guzmán como uno de los personajes claves en la formación de las nuevas generaciones de agroecólogos»

La Agroecología es la ciencia capaz de dar las respuestas necesarias para “establecer formas de producción y de consumo que contribuyan para encarar la crisis ecológica y social y, de este modo, restaurar el curso alterado de la coevolución social y ecológica”

Jaime Morales Hernández & Francisco Roberto Caporal

“tío, te tienes que ubicar en el borde… y desde allí dar pelea, si nos- otros no lo hacemos quienes lo van a hacer, la agroecología también se construye desde lo académico. Tenemos que demostrar las limitaciones del método científico, las incertidumbres, y la necesidad de incorporar otros saberes para enfrentar los problemas que construyeron los hombres con su soberbia intelectual modernista. Tenemos que desenmascarar las desviaciones de la ciencia cuando actúa como estructura de poder legitimando lo establecido”.

Carlos Enrique Alemany

De cierta manera Eduardo Sevilla – sea por la riqueza literaria, sea por su capacidad increíble de integrar gente – fue la persona que más ha influenciado la Agroecología en Latino América, sea de forma di- recta a través de tanta gente que ha pasado por el ISEC y que hoy por hoy ocupan importantes espacios tanto de construcción del conocimiento agroecológico como de elaboración de políticas públicas. De México a Chile podemos encontrar gente que actualmente tienen fuertes influencias y sus regiones o hasta mismo en sus países.

Marcos Flavio Silva Borda

Su trabajo deja claro que la Agroecología tiene una propuesta que va más allá de la producción, mostrando su dimensión de movimiento social, haciendo la crítica de la visión de la agricultura orgánica reducida a la categoría de negocio.

Joao Carlos Canuto

De pai intelectual a um grande irmão

Francisco Roberto Caporal 

La estancia en el ISEC y la influencia de Eduardo fueron insumos indispensables para la definitiva consolidación de la Agroecologia en Brasil.

João Carlos Costa-Gomes

Esas enseñanzas vinculadas a la agroecología y al buen vivir, se han convertido para mí, en parte de mi quehacer profesional, esa visión sistémica de la agroecología, en donde uno no puede pensar solo en el agroecosistema por separado, sino las relaciones sociales, económicas y políticas que ahí están y emergen, enseñándonos mucho y permitiendo articular acciones tanto dentro, como fuera de la universidad, espacio en donde yo trabajo.

Miguel Ángel Escalona Aguilar

“coincidimos” con Eduardo… construyendo, re – inventando… ¿Quién no discutió con él las posiciones “eco tecnocráticas”, y puso en duda la sustentabilidad como último proyecto de la modernidad? ¿Quién no develó las lógicas internas del poder en la construcción de esta “misma” realidad, se indignó, reveló y avanzó hacia propuestas transformadoras?

María Inés Gazzano

Los años siguientes están llenos de anécdotas en las que hubo una constante: la magia, la alquimia de Eduardo siempre presente. Cuando la brújula parecía extraviarse en los momentos inciertos del pensamiento, aparecía el amigo cercano, acompañante entrañable, al que me acercaba la vida inexplicablemente.

Escúchame bien, acércate más. Thelma nunca, pero nunca dejes de lado tu vida personal por el trabajo. Yo lo hice y casi lo pierdo todo. Tuve la fortuna de recuperarme y retomar la vida. Trabaja sí, con responsabilidad sí, pero no dejes tu vida personal de lado —.

Thelma Claudia Muñoz Ibarra

Por el Instituto de Sociología y Estudios Campesinos, de la Universidad de Córdoba, hemos desfilado muchos mexicanos, y nuestros vínculos con Eduardo, se amplían y fortalecen, su obra y trayectoria están presentes en el trabajo cotidiano de quienes estamos inmersos en los procesos participativos de Agroecología en investigación, formación y acompañamiento con agricultores, campesinos, mujeres e indígenas en el andar hacia buenos y mejores vivires.

Jaime Morales Hernández

Así, la búsqueda de caminos y los intentos de solución y de trabajo político para cambiar las injustas condiciones de vida de la mayoría de la población del campo, Eduardo los encuentra en la propia acción colectiva de los que crean y recrean la agricultura, la han manejado históricamente y, en esencia, miran su futuro en la defensa del planeta bajo condiciones de equidad social y respeto no solo a la naturaleza sino a quienes dan sentido a la existencia de la misma y la riqueza que ésta encierra y en la que está el propio ser humano.

Jorge Morett Sánchez

Muito mais que um simples “professor”, Eduardo é um formador! Mais ainda, é um cativador, mesmo gerando contradições e divergências (aliás, uma ótima qualidade pedagógica em um “formador-problematizador”). Eduardo tem uma capacidade incrível de formar AMIGOS… verdadeiramente, AMIGOS.

Eros Marion Mussoi

En un ámbito más doméstico; dejen volar su imaginación. Si todo es posible para Eduardo, no puede ser menos en la cocina (aunque no sepa cómo se enciende!). El caso es que la primera vez que llegó a mi casa, me pidió si le permitía hacerse unos “huevos fritos a la andaluza”, bien pensé yo: ¿cómo serán? Luego me pidió si tenía aceite de oliva; ahí la cosa se complicaba porque hace 16 años atrás, en argentina era un lujo tener aceite de oliva; yo la tenía atesorada. Luego pidió una sartén grande y volcó ¡el litro de aceite de oliva en la sartén!; no podía dar crédito a lo que veía, pero muy elegantemente no dije nada. Cuando colocó los dos (2) huevos en la sartén con el aceite hirviendo; no les puedo explicar lo que era aquello, el aceite llegó hasta el techo, y yo, al borde de un ataque; ahora había que sacarlos de la sartén y ¡llevarlos al plato!: ¿cómo lo harían ustedes?, el “tío” se dio el lujo de quitarlos con ese utensilio de cocina calado (para que todos nos entendamos) y tal como si fuera una regadera los llevó hasta el plato ¿Qué tal? No se dio por enterado que estábamos impregnados de aceite del piso al techo; para él fue posible y para mí…aún no salgo del shock. Bien, con el paso del tiempo y sumando más acontecimientos de ese “estilo de manejo de los recursos hogareños” le he construido una categoría de análisis: “indocto doméstico” (gracias).

Graciela Ottmann

Gracias Edu por sembrar incansablemente con tanto disfrute y regocijo, y por tu acompañamiento siempre en los caminos de la agroecología”.

Violeta Pagani.

Eduardo es para el desarrollo de la Agroecología en nuestra provincia y para todo nuestro país, un incansable impulsor, un trasgresor, apasionado y generoso que en forma desinteresada volcó, en esta noble tarea, todo su prestigio académico, todo su acerbo, constituyéndose en un referente para la Agroecología en la Argentina y en el mundo”.

Antonio Lattuca

Más que un docente, Eduardo era y es para mí una persona profundamente humana, generosa, cálida, frontal, apasionada, que involucra a aquellos afortunados a los que él aprecia en el halo envolvente de una amistad sincera, honesta y fraterna. Es por eso que espero poder seguir disfrutando de su mirada limpia y directa, de su “hola, periquilla”, y de su abrazo entrañable durante mucho tiempo más (con la sonrisa de gratitud dibujada de nuevo en mi rostro mientras escribo estas palabras)”.

Marta Sanches Miñarro

le mando un correo a Eduardo con quien había charlado solo 5 minutos en toda mi vida, para decirle que si después de lo de Berlín, podía ir a visitarlo y me contesta: “te vienes a mi casa te quedas el tiempo que quieras y además te invito a dar una charla en el doctorado” aclaro que yo no tenía ni una maestría hecha en ese momento. Esa casa,” esas bibliotecas” repletas de libros, cualquiera que agarraras y abrías estaba marcado subrayado, por las tardes (todas pero todas), pasaban amigos, estudiantes, profesores y se armaba la ronda de tapas, no le podíamos seguir el ritmo al profesor Sevilla…

Eduardo Spiaggi

Fue muy intenso y grato, que aquel Dr., intelectual, académico de máximo grado y calidad, dedicado a unir la necesidad de cambios profundos en la ciencia (para que tenga sentido) con las injusticias más viejas del mundo, fuera mi profesor y más tarde mi amigo. Un amigo, un compañero tan importante que sin saberlo ayudó a escribir las historias más profundas de los afectos más próximos de mi vida.

Javier Couretot

Y luego el placer de las clases. Retroproyector. Y “filminas” de acetato. Históricas!. Únicas. Eduardo las escribía en una letra, clara, legible, grande, desordenada. Pero contundente. Comprensible. Aún tengo sus materiales y estas clases. Los alumnos las disfrutan en América Latina. Un “gallego” tomando mate en ronda, como el mejor “gaucho” pampeano. Y la contundencia de las expresiones, junto con la solidez y defensa de cada argumento. Un “agrónomo convencional”, comprendía al medio rural, a los campesinos, al movimiento de los naródniki, aquellos revolucionarios rusos, que de alguna manera en los 1870s fueron la base de una especie de socialismo agrario, que lucharon por integrarse en entidades económicas autónomas, entre varios pueblos, y enlazados entre ellos, pretendían una federación que sustituía al propio Estado, gracias a estas clases.


Walter A. Pengue

Una tarde me contó angustiado que debía revisar un borrador de su libro “De la Sociología Rural a la Agroecología25” antes de enviarlo a la editorial, yo me ofrecí a ayudarle en esta tarea, razón por la que nos vimos de manera asidua durante dos semanas y revisamos juntos el texto. Este fue un trabajo fascinante, dado que a mis preguntas siempre venían largas conversaciones, argumentos apasionantes o en forma de clase magistral donde hacía referencias eruditas con las cuales aprendí muchísimo y me enriquecí teóricamente. Enfatizaba en la necesidad de un sistema ideológico completamente nuevo, insistía en lo fragmentado, reducido y obsoleto de nuestros modelos de conocimiento, en los devastadores efectos ecológicos que la tecnología y la ciencia moderna generan, que por lo demás son efectos sobre la gente, situación que hace urgente la construcción de nuevas epistemologías.

Gloria Patricia Zuluaga Sanchez

A través de este documento tan amoroso de quienes tuvieron la fortuna de conocerlo personalmente, refleja realmente que el sistema alimentario y la manera de producir viene del espíritu social de la humanidad y no podemos ir contra ello. A través de su legado dejó herramienta para que la agroecología se expanda aun más por los rincones de Latinoamérica y el mundo.

A pesar que no conocí al profesor Eduardo Sevilla Guzman, se que su presencia nos seguirá inspirando para la construcción de un mundo rural más justo y digno, como lo escribieron los autores de este libro:

J. Morales. J.García, F. Caporal Y A. Calle, que aparecen como principales en la edición, también participaron: Pengue, W.A., Alemany, C., Borda, M.F., Canuto, J.C., Escalona, M.A., Gazzano, I., Muñoz, T.C., Morett, J., Otmann, G. & Zuluaga, G.P.

Foto tomada del profesor Eduardo Sevilla Guzman del video: A las puertas de Almocafre con Eduardo Sevilla Guzman, https://www.youtube.com/watch?app=desktop&v=MA0H8aXcztQ

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